La estadística no sirve para esto
AHZ - 31 marzo 2009
No parece que siga Macua ese criterio de transparencia absoluta que prometió en las elecciones, concretamente en el punto 6 de su compendio de intenciones. Al margen de la debida información sobre quiénes son los nombres que se esconden tras los 3.700 compromisos del Club, la falta de información sobre el método del sorteo no hace sino alimentar a los más suspicaces.
Anda todo Bizkaia recuperando los apuntes de estadística, esos que en sus primeras lecciones enseñaban probabilística mediante bolas de colores, para conocer cuál es la mejor estrategia a seguir: si agruparse y fiar la suerte al hermano, al primo o al amigo del alma, o si hacer la guerra por su cuenta con tal de ir a Valencia. Algunos, los que son más de letras, avisan al amigo economista, al ingeniero o tiran de los matemáticos de cabecera de los medios de comunicación. Y lo cierto es que al no conocerse el método de sorteo, ni jaungoikoa sabe qué es mejor hacer, aunque yo deduzco que es mejor hacerlo de uno en uno.
Parece obvio que en caso de no agruparse, y tirando de la clásica fórmula, P(A)=casos favorables / casos posibles, los casos posibles serían el total de inscritos y los casos favorables 14.800. Digamos que si hay 33.000 socios que quisieran ir y no se agrupasen, la probabilidad por persona -o personaje- sería del 44,84%. Hasta aquí, lo fácil.
El problema que me surge -al margen de que tengo la estadística olvidada- para conocer la probabilidad en el caso de agruparse es la imposibilidad de prever cuántos serán los señores que van a optar por esa posibilidad, el puñetero método del sorteo y el orden en el que lo harán -que no es baladí-. Extrapolando los datos de ayer noche y pensando que el comportamiento sea homogéneo, parece que se reducirían por el efecto grupos entorno al 77% y en lugar de 33.000 números, habría 25.410 en el bombo.
Y aquí entran en liza el azar y el método, cuyo algoritmo guardan en la caja fuerte de Ibaigane. Cada bola, a priori, tendría una opción, aproximada, del 58% si se sacasen 14.800, pero cuántas se saquen finalmente dependerá del número de bolas que representen las solicitudes agrupadas que se vayan sacando, puesto que está claro que se reparten 14.800 entradas pero no necesariamente a 14.800 de los números inscritos. Es decir, si las bolas que salen son:
se habrán sacado 10.500 bolas premiadas y no 14.800.
Sigamos. Otra de las cuestiones es si agruparse o no. Si, como se dice, el método más probable es que se saque un número al azar y a partir de ahí se empiece a asignar entradas de uno en uno a los números siguientes hasta agotarse las 14.800 entradas, entonces es preferible agruparse y rezar -el que sepa o se acuerde- para que el número de registro esté entre los agraciados.
Por el contrario, si se sigue ese mismo método pero lo saltos se hacen en intervalos mayores (2 en 2, 3 en 3) creo que es mejor apuntarse de uno en uno con números de registro lo más seguido que se pueda para asegurarse, al menos, alguna entrada.
Si el método es un sorteo puro y duro, sacando n números al azar, más probabilidades habrá, también, apuntando esas entradas de una en una.
Si se dispone de varios carnés para una entrada, como tienen algunas personas, en base al método de sorteo más probable, lo mejor es ir apuntándose en días distintos.
Esto es lo que he sacado en claro. Veremos qué pasa en diez días. ¿Qué pensáis?
Lo que no se me ocurre es ponerme a calcular las probabilidades de obtener una de esas 110 de las que José Luís Bilbao, con palco asegurado, ha decidido sortear entre todos los vizcainos. ¿Populista? Para mi sí.
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